Las cutículas no solo están en tus manos y no solo sirven para hacerles manicura, tienen un propósito y por lo tanto requieren de tu atención. De hecho, son un componente esencial de la piel, ya que se fijan a la matriz de crecimiento de las uñas.

Para cuidar nuestras cutículas lo primero que debemos entender es que están ahí por una razón. Funcionan como una barrera o protección para la matriz de la uña.

Te dejamos algunos consejos que podrás seguir para este cuidado: 

No cortes tus cutículas, si lo haces podrías infectar o irritar la zona, sin mencionar que pueden aparecer arrugas, manchas y líneas blancas en las uñas. Además, una infección bacteriana en ese lugar puede sofocar el crecimiento de la uña.

Además, las cutículas no se deben cortar, ya que podrían endurecerse, haciéndolas más propensas a fracturas. Puedes usar un palito de madera para empujar suavemente las cutículas hacia atrás si quieres que tus uñas parezcan más largas.

Aunque las cutículas no se sienten tan suaves como el resto de las manos, están compuestas principalmente de piel, por lo que mantenerlas hidratadas es crucial. Hay que tener en cuenta que las cutículas se secan, se agrietan y se descaman de la misma forma que lo hace la piel, por eso es recomendable utilizar un buen humectante para uñas.

Utiliza un quitaesmalte sin acetona, ya que tus manos, al igual que tus uñas y las cutículas, se pueden secar debido al uso frecuente de quitaesmaltes a base de acetona, o incluso con el lavado frecuente.

Y por último ¡No las muerdas, ni las lleves a la boca!, ya que tu boca es un lugar sucio y la saliva es una enzima que descompone la piel y en las cutículas esto puede provocar una infección.